
Orgullosa de mi primer collage digital. Hecho con amorcito por humana
La nature siempre me salva.
Cada vez que siento que algo no está bien con mi proceso mental, que me estoy enrollando de más o que necesito una perspectiva nueva me voy a caminar al bosque. Lo mismo haga frío o calor, llueva o esté soleado.
Eso fue lo que hice ayer.
No me voy al bosque en plan, «vamos a pensar mejor esto», sino todo lo contrario, me voy al bosque a estar en el bosque. Da lo mismo que sea un parque, una plaza o una cuadra arbolada. La sensación es similar. Dejar de estar desmembrada. Hay algo mágico en la naturaleza, algo que me integra, que me sana por dentro.
Eso fue lo que pasó ayer.
Me dejé llevar por los sentidos: los aromas, las texturas, los sonidos, los colores. ¿No te parece superlativo el verde de las hojas y el pasto recién nacidos? A mí me enciende el alma. No puedo dejar de sonreír. A veces me siento como Tatú (el de la «Isla de la fantasía») gritando «¡el avión, el avión!», pero en modo naturaleza. Y así, poco a poco, se me apaga la mente y entra en un modo silencioso que es taaaaan agradable, especialmente si tenés una mente hiperactiva y un millón de intereses diversos.
Cuestión que ayer, mientras miraba los árboles floridos, se me fueron cayendo una idea o dos que ahora vengo a compartir con vos, por si te sirve.
Dejemos el cuadriculado
para el cuaderno
Qué vas a encontrar aquí
La naturaleza no es lineal ni homogénea, creo que una parte de eso se relaciona con los procesos que corren sobre una interconexión profunda entre elementos diversos. Me explico: el árbol de la puerta de tu casa no es que le llega la notificación: «llegó la primavera» y activa su renacimiento. Quizás en un sentido si, pero hay otras cosas en juego: el clima, la tierra debajo, los nutrientes, su historia, el contexto en el cuál crece… no te voy a aburrir, pero creo que con eso te das una idea a dónde voy: los sistemas.
Como solemos estar viviendo más en nuestra cabeza que en la realidad, un día vemos los árboles pelados y al otro día todo resplandece. Pero no, no es así. La naturaleza no despierta toda junta, lo va a haciendo de manera gradual, siguiendo una danza invisible que tiene mucho de ecosistema y poco de causa-efecto.
Ayer eso me resonó de una manera particular. Allí estaban los árboles floridos, al lado de los dormido y de los que poco a poco van despertando, los que relucen de hojas frescas y tupidas y los que en uno o dos meses descubriremos que están muertos. Esto lo vengo viendo cada año desde que tengo 6, porque mi mamá nos llevaba, tipo cazadores de tesoros, a ver esos procesos mientras íbamos a hacer la compras o al colegio. Pero hay algo que nunca había visto, y lo estaba descubriendo esta temporada.
Allí estaba verde, resplandeciente. El pasto sembrado. Estaba justo ahí, en ese lugar en el que hace unos días había un manchón enorme de tierra. Estaba ahí, a pesar de que unos días antes vi una decena de pájaros escarbando. Estaba ahí, y a pesar de ser algo tan mínimo, cambiaba el paisaje por completo.
Mientras volvía a casa se me empezaron a desparramar las respuestas.

¡Cuánto de naturaleza hay en los procesos!.
Uno espera que si se pone a querer solucionar un tema la respuesta llegue ordenada. Que la sola invocación de la solución, seguida de esfuerzo constante y de años de práctica y estudio, debería ser suficiente. Pero no. Los procesos no son lineales, no llegan a golpe de esfuerzo y conocimiento, o al menos no necesariamente.
Algo cambió hace décadas, no fue de un día para otro, pero acá estamos, viviendo sus consecuencias. Las soluciones dejaron de ser lineales y aquel «querer es poder» se convirtió en mera utilería de un tiempo que nadie entiende cuando se fue.
Hace 6 años cerré una etapa y me concentré en otra. Proyectos, empresas, intereses que fueron mutando. Pero siempre hay algo que las sostiene, por eso a veces me siento tierra y procuro que siempre se sienta fértil. Por eso esta imagen fue tan fuerte y tuve que pararme a retratarla, por eso quiero compartirtela hoy. Los árboles van teniendo sus ciclos y, aunque no lo parezcan, siempre hay vida dentro (hasta que no). Pero la vida son más que proyectos que crean un ecosistema, la vida es lo que sucede en pequeño, lo que protege la tierra debajo, lo que ayuda a que la lluvia no se escurra o ahogue, sino que nutra y prospere más allá de la superficie. La hierba, la sembrada, va echando raíces que se vuelven cada vez más fuertes.
¿Dónde está tu hierba, tu pasto, tu césped? ¿Qué es eso pequeño que lo comienza a cubrir todo y te transforma el paisaje, aunque el paisaje siga siendo el mismo?
Hace 5 años que vivo aquí y fue la tierra al descubierto una constante. Que sea justo este año que decidieran sembrar pasto, me da algarabía, porque creo que es parte de esas serendipias que nos ayudan a entender y a entendernos.
Hace unas semanas que reinicié las actividades en la patria Bling, y estaba comenzando a pelearme conmigo misma por la elección de la frecuencia y demás cosas de estrategia que me resisto a aplicar. Me resisto porque siento que la estrategia es útil, pero si la aplicamos demasiado rápido o demasiado pronto nos privamos de entender la naturaleza del terreno, la cadencia, las necesidades y las exploraciones de quienes nos rodean, de quienes son parte de nuestro ecosistema, ya sea emprendedor, creativo, profesional o simple y puramente: humano.
Nada natural nace apurado.
Me resisto a seguir el juego de las urgencias, porque mi propósito no va de exposición sino de servicio y conversación. De genuino interés humano.
Aprender todo de nuevo, sin perderme a mí (de nuevo)
Durante este tiempo mi interés fue por un lado muy distinto a las redes sociales. Luego de un 2020 en el que di todo lo que podía dar y me rompí, necesité un tiempo de sanación interior. Un tiempo de amigarme con SER sin ser para otro.
Pero no me enrollo. La cuestión es que al meterme en redes sociales comprendí que necesitaba aprender todo de nuevo. Ahí mi primer freno. ¿Tenía yo tiempo, recursos mentales y sobre todo ganas de meterme en este lío? Entonces hice lo que hago siempre que voy a encarar un nuevo desafío: me sumerjo de lleno en recibir múltiples inputs, investigar, explorar. Cuando ya tengo toda la información que necesito. Apago el sistema exterior y me pongo a procesar en el interior.
Pero había algo que seguía molestándome. Porque una parte de mi sentía que tenía que tener todo resuelto y otra parte de mi quiere no apurarse, disfrutar del proceso, divertirse con la etapa creativa y sobre todo: no ceder tiempo mío. Como te imaginarás estoy con varios proyectos rodando a la vez, y no quiero que Efecto Bling sea «algo más que hacer», sino un espacio que crezca a su aire, un lugar de encuentro. Esto me lleva a plantearme seriamente hasta dónde es mi responsabilidad. Y si lo comparto hoy con vos, es porque quizás estés pasando por este dilema (no el de las redes sociales, necesariamente)
¿Hasta dónde es mi responsabilidad?
Creo que la gente elige tratar a su energía, su deseo, su deber, su tiempo, sus intereses como compartimentos estancos, como cosas separadas que hay que hacer entrar en un espacio. Yo no lo veo así. Yo creo que nuestra energía, nuestro deseo, nuestro deber, nuestro tiempo y nuestros intereses son orgánicos, mutables y flexibles. No creo que haya que equilibrarlos, sino encontrar sus intersecciones.
Si te fijas, cada vez que elegimos tenemos que renunciar al menos a una opción. Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si pudiéramos entender cual es la intersección y conservar de cada una de las opciones lo que nos da felicidad?
Ahora mismo me debato entre:
Las responsabilidades que asumo vs mis ganas, mi deseo y los emergentes de mi vida
Mi energía, mi manera de crear y de ver el mundo vs la manera de ver el mundo y la manera de recibir de los demás. Por ejemplo: en Diseño Humano soy Manifestadora: siento un gran impulso y aprendí que tendría que comunicarlo. Pero ese impulso viene en ciclos erráticos, a veces es momentáneo, y entonces cómo comunico sin estar comunicando todo el tiempo? Mis percepciones son abstracciones del mundo externo, pero necesito procesarlas en silencio, de manera privada. Entonces cuando me fuerzo en compartir en público para comunicar, me desgasto y mi energía se drena.
Por tanto mi dilema: ¿cómo manifiesto ese impulso de servir y protejo mi energía a la vez? Este es mi dilema, el tuyo podría ser otro, pero entendés para dónde voy?
¿Hasta dónde es tu responsabilidad? entre lo que sos, lo que proyectás y lo que el otro ve, espera o proyecta de si mismo hacia vos?
Volviendo a las redes sociales, cuál es tu objetivo ahí, porque eso cambia bastante el ángulo. Y cuando me refiero a objetivo quiero que seas lo suficientemente honesta con quién estás siendo hoy.
Divulgar, vender, demostrar tu know-how o tu talento (demostrártelo a vos misma), entablar conversaciones, tejer alianzas, conocer gente, ser adorada, sostener un proyecto. Creo que este segundo paso es fundamental.
Primero entenderte vos, pero luego entender por qué y para qué haces lo que haces.
Porque esas dos instancias van a revelar parte del camino, aunque no todo.
Pero bueno, como tampoco quiero que este artículo sea una biblia vamos a ir redondeando 😀
Mi método, por si querés copiarlo
Pero copialo como una artista, eh!? 😉
1. Comprender de qué se trata
Explorar, investigar, absorber. En esta etapa es fundamental que las fuentes sean sólidas, alejate de todo lo que suene a «vende humo» o rígido.
2. Silencio
Antes de pensar, dejo de escuchar. Camino, miro por la ventana, me siento con los ojos cerrados mientras me da el sol. Ordeno la cocina o el placard, plancho. A veces me hablo en voz alta o me grabo una nota de voz (gracias apple por hacer posible la transcripción automática, te amo!). Sin esta pausa, lo que viene es artificio y decepción.
3. El para qué
Antes del cómo y del cuándo, pregunto para qué quiero estar acá. Mi respuesta por ahora es conversar, explorar, pero por sobre todo disfrutar de ustedes y sus historias y talentos, de mi proceso creativo, de darle forma a una idea sin prisas. La tuya puede ser otra: vender, existir, mostrar tu talento, explorar, conocer gente. Cada una pide ritmos distintos, obvio.
4. El cómo
Qué disfruto hacer y que me drena. Qué me sale natural y que me genera fricción. Hay mil maneras de abordar un desafío. Las redes sociales no son la excepción (aunque nos quieran vender lo contrario los traficantes de espejitos de colores) A mí me gusta escribir y charlar a cámara, pero me estresa el guion, pensar en la «eficiencia» de lo que digo, «cortar lo humano de mi parlamento para que el humano se quede». ¿Te acordás que hablábamos de intersección? Aquí entra la negociación: por ejemplo, voy a hablar a cámara así como estoy (sin maquillarme o ponerme en pose), sin guión, PERO tendré un minuto o dos previos de prender la cámara para aclarar los pensamientos y entender qué quiero decir y para qué. No todos nacimos para hacerlo todo. Si hay algo que no te gusta hacer o no sos buena, delegalo, pero si lo haces a una IA, por el amor a Dior, tomate el tiempo de habitarlo y darle un suspiro de tu propia identidad humana.
5. El cuándo
No funciono con esquemas rígidos, pero me gusta trabajar con bloques de tiempo. Ahora mismo estoy entendiendo en qué horas cae Bling de manera natural en mis días. Estoy intentando entender si se acomoda flexible a mi vida o me comienza a quitar momentos preciados para mi. La mejor manera de habitar un nuevo desafío, proyecto o empresa es dejando que vaya para donde quiera ir mientras la vamos observando. Es nuestro propio UX personal. Recién ahi evaluamos límites y no negociables.
6. El dónde
Y este es otro de los puntos de intersección que estoy manejando right now. Mi alma escritora le gusta explayarse, dejar que su pensamiento paste libre y sin urgencias. También quiere proteger el tiempo y la vida de quienes llegan. No le exige nada, pero abraza lo que llegue de manera orgánica y sincera. Las redes es otro universo. Pero hay que estar. Y ahí estoy hoy, en una lucha cuerpo a cuerpo entre lo que mi sensibilidad me dice y lo que me grita el marketing. De momento tengo claro que este será mi hogar (el blog) donde pueden venir a conversar conmigo y entre ustedes, mi newsletter será mi conversación uno a uno y se activa cuando uno quiere. De IG aun no se, estoy en eso. Me gusta que puedo ser espontánea allí, pero no me gusta que todo tenga que ser una estrategia. ¿Ustedes cómo me ven ahí? ¿Cómo creen que podría expandir el mensaje.
7. El papel
Soy una piba analógica. Pienso mejor sobre el papel. Hago mapas mentales, escribo frases random que se me ocurren y luego terminan en artículos como estos. Si lo veo en papel, se me ordena la cabeza. Esta parte quizas no sea para vos, copiala si tenés el mismo gen.

¿Tenés ganas de llevarte el método para trabajarlo tranqui en analógico? Dale clic a la imagen y lo podes descargar en pdf
Algunas preguntas que podés explorar
¿Para qué estoy acá? (en las redes, en un proyecto, un trabajo, lo que sea)¿Qué disfruto hacer? ¿Qué es lo que me da más alegría de sólo pensar en hacerlo?¿Cuánto tiempo quiero invertir en esto? ¿Qué tiempo está blindado?¿Dónde me siento cómoda? ¿Dónde me siento desafiada pero entusiasmada? ¿Cuál o cuáles son las fricciones que me ralentizan?¿Dónde se cruza lo que me hace feliz con lo que es eficiente?¿Cuáles son mis intersecciones?
Bueno, amiga, gracias por quedarte hasta el final. Sos muy lo más
🙂
Aquí encantada de conversar sobre el tema si te apetece.
¿Te leo en los comentarios?

Agus
Qué lindas palabras Cin.
No se si lees mentes pero me pasa lo mismo.
Leerte es genial. Y para mi que le estoy intentado escapar a las redes, este espacio me conecta con algo mas parecido a ir a caminar al bosque. Gracias por tu generosas palabras, consejos y reflexiones